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viernes, 14 de diciembre de 2007

Sólo de pensarlo...

Un simple mensaje en el móvil basta para dejarme expectante, nerviosa y excitada: "Mañana a las cinco, donde siempre"
¡Qué simple soy! Facilona como dice alguien que yo me sé.
Pero es que... pensar que mañana tu boca morderá la mía, tu lengua lamerá mi piel, tus dedos se perderán por mi sexo... mmmmmm.
Nos hemos visto cuatro veces, y en las cuatro me has hecho tocar el cielo y sin embargo, no sé nada de ti.
Me gustaría preguntarte mil y una cosas pero soy demasiado discreta para hacerlo. Si quieres ya me hablaras de ti, aunque lo dudo. ¡Eres tan hermético!
Tampoco tú sabes mucho de mi vida. Desde el principio quedó claro que los dos estábamos allí para lo mismo, tan claro que antes de que me diera cuenta estaba de rodillas, con tu sexo en mi boca, encerrada en el lavabo de hombres de aquel bar. ¡Yo que siempre dije que en lugares públicos no!
Confirmo la cita sin dudarlo sabiendo que mañana me sentiré un poco violenta cuando entremos en el hotelucho ese que alquilan habitaciones por horas. Me digo a mi misma que el chico de las llaves está ya de vuelta, todos vamos a lo mismo, pero noto como con esa discreción que caracteriza a los de su oficio, me mira como valorando la mercancía. A veces pienso que igual tienen cámaras en la habitación y estamos dando un espectáculo porno sin comerlo ni beberlo. En ese momento me gustaría que tú me dieras la mano para tranquilizarme, pero no lo haces y yo me siento un poco desamparada, incluso tengo la sensación de estar emputeciendome. Quizás es eso lo que me atrae, si no... ¿Por qué iba a mojarme sólo de pensar en la cita de mañana?
Todo cambiará cuando estemos a solas en la habitación. No me darás tiempo a pensar en nada. Me tirarás sobre la cama quitándome la ropa a trompicones sin dejar de besarme mientras tus manos se cuelan entre mis piernas buscando mi sexo. Tus dedos son hábiles y no pararás hasta conseguir que me corra dos o tres veces dejándome extenuada.
Uffff, sólo de pensarlo...
No me dejas ser muy participativa, te gusta llevar la iniciativa y verme gozar. El primer día me sorprendió y quise recompensarte pero no me dejaste. Así que, sólo debo dejarme llevar y colocarme en las mil y una posturas que se te ocurren: boca arriba, de lado, de espaldas, a cuatro patas... No te cansas de recorrer mi cuerpo y yo disfruto plegándome a tus deseos. Mañana llevaré un antifaz y unos pañuelos. Sé que le gustará tenerme atada y privada de la vista. Nunca me lo has dicho pero intuyo que es una de tus fantasías.
Después, todo es un poco sórdido: ducha, nuevo repaso del chico de las llaves y despedida en la boca del metro. Volveré a dudar si quedar de nuevo sabiendo que en cuanto llegue un nuevo mensaje al móvil seré incapaz de decir que no porque, sólo de pensarlo...

2 comentarios:

lágrimas de mar dijo...

sin duda volverás, estas atrapada por el y en el

besos

lágrimas de mar

Venus dijo...

Wow! cuanta identificación tuve con tu relato!!!