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miércoles, 12 de diciembre de 2007

Carta de un desconocido

La primera carta apareció hace una semana sobre el felpudo, a las ocho de la mañana, cuando me iba a trabajar. No sé porque no la tire a la basura sin abrir. No tenía remite, ni sello, tan sólo mi nombre escrito con rotulador rojo.
Pensé que sería una carta de aquellas de la peseta que años atrás aparecían día si día no. Prometían buena suerte a quien reenviara la carta a un montón de gente y auguraban las peores desgracias para quien rompiera la cadena. ¡Anda que no me daban rabia ni nada! ¡Y la de desgracias que me han de caer! porque yo siempre las rompía.

Palpando el sobre no se notaba que hubiera moneda alguna, claro que el equivalente a la peseta en euros es tan pequeño que igual no se puede detectar.
Finalmente me decidí y abrí el sobre. La curiosidad mató al gato dicen por ahí y en mi caso creo que es cierto. Mi corazón se puso a mil cuando leí la nota que había dentro: "Me gustas más con los labios rojos".
Inconscientemente miré a mi alrededor antes de volver a entrar en casa asustada, pero no había nadie, claro. ¿De quien sería la nota? Repasé mentalmente la lista de vecinos y no encontré a nadie que encajará en el tipo admirador secreto - psicópata peligroso.
El portal siempre estaba abierto, podía ser cualquiera incluso... ¡Qué tonta! Seguro que era una broma de Marta. ¡Cómo no lo había pensado antes! Justo ayer hablábamos de eso y hoy, la carta...
Y entonces cometí mi primer error. Entré al baño y me pinté los labios con el rojo más escandaloso que encontré y me fui para la oficina riéndome por el camino al pensar en la cara que pondría Marta pero no fue así. La cara que cambio fue la mía, cuando ella juró y rejuró que lo de la nota no era cosa suya. Me costó concentrarme en el trabajo. Toda la mañana le estuve dando vueltas al tema y llegaron las dos. Comer con las chicas me ayudó a despejarme. Lo mejor era no darle importancia como decían ellas. Así que tiré la carta, me olvidé del asunto y me concentré en los informes atrasados. Las siete llegaron sin darme cuenta y volví a casa.
Me entró la taquicardia en cuando lo vi. Sobre la alfombra destacaba el blanco del papel con las letras rojas de mi nombre. El miedo reapareció.
Debí romperlo, lo sé, pero no lo hice. Rasgué el papel y leí nerviosa la nota: "Hoy estabas preciosa pero estoy deseando verte con ese nuevo camisón que compraste el otro día".
Tuve que releerlo varias veces antes de poder asimilar lo que estaba escrito. ¡Alguien me estaba espiando! ¿Cómo si no iba a saber lo del camisón? Un nudo atenazaba mi estómago, la mano me pesaba toneladas cuando intenté meter la llave en la cerradura, estaba como paralizada. El teléfono me devolvió a la realidad. Sonaba insistentemente al otro lado de la puerta. Conseguí abrir y corrí a la habitación.
-¿Diga?
-No tengas miedo, jamás te haría daño. ¿Vas a ponerte ese camisón para mi?
El teléfono cayó de mis manos. La persiana estaba levantada y corrí a cerrarla segura de que miles de ojos me estaban mirando. ¡Sabía mi teléfono! Me encerré en el baño aterrorizada. Respiré hondo intentando tranquilizarme. Debía denunciarlo, pero deseché la idea. ¡Qué iba
a decirles! No sospechaba de nadie y todos sabemos como son estas cosas. Horas en comisaria para nada. Poco a poco logré calmarme. Decidí llamar al día siguiente a la compañía para cambiar mi número de teléfono.
En la ducha, el agua caliente empezó a relajarme. Estaba extrañamente excitada. ¿Sería posible que me pusiera el hecho de que alguien me acosara? Claro que... la voz del estreno era tan varonil. Me enjaboné despacio notando como mi cuerpo reaccionaba. Mi mente era un batiburrillo de pensamientos contradictorios: "¿Qué diría si me pudiera ver así, desnuda?", "¡Pero que estas diciendo, es un psicópata!", "¿Cómo serán sus manos?", "Debes denunciarlo", "Me gustaría que fueran grandes y me inmovilizara para poder aprovecharse de mi", "Estas loca, ¿Cómo puedes fantasear con eso?".
El agua resbalaba por mi cuerpo, el placer me invadía. Hacía rato que la fantasía había vencido a la razón y un desconocido me follaba salvajamente inclinada sobre el lavabo y me gustaba, y le pedía más. Me mordí los labios para no gritar, apreté los muslos aprisionando mi mano. El baño desapareció. Él se corría gritando. Yo me corría llorando.
Acabe de ducharme, me vestí y me preparé una sopa para cenar. Estaba en ello cuando sonó el timbre. ¿Quien podía ser a estas horas? Era la vecina de al lado.
-Este paquete estaba encima de los buzones. Vi que ponía tu nombre y lo he subido para que no te lo quiten. ¡Que hay gente para todo!
-Gracias- murmure cogiéndolo. En letras rojas se leía mi nombre.
-De nada, buenas noches.
Con el corazón acelerado, rompí el papel que envolvía la caja y la abrí. Dentro, una nota, una rosa roja y una cuerda. "Gracias por ponerte el camisón para mi. Estas bellísima. Has tardado mucho en salir del baño... ¿Fue placentero? Siempre te imagine durmiendo desnuda con las manos atadas".
En ese momento me di cuenta de que, de forma inconsciente, me había puesto el camisón nuevo. No había duda, alguien me espiaba. Sorprendentemente estaba mas excitada que asustada. Acaricie la cuerda. ¡Atarme! Nunca se me había ocurrido algo así y por supuesto no iba a seguirle el juego. Reconozco que imaginarme en esa situación me puso caliente. Y en ese momento cometí mi segundo error.
Coloqué la rosa en un jarrón, cogí la cuerda y me dirigí a la habitación. Una vez desnuda, rodee mis muñecas con la cuerda. Era aspera, me rozaba la piel pero me gustaba. Me hubiera masturbado otra vez pero con las manos atadas era muy difícil así que poco a poco me tranquilice y conseguí dormir.
El timbre del teléfono me despertó. Eran casi las ocho y media de la mañana. ¡El despertador no había sonado! Todavía con las manos atadas cogí el auricular pensando en una excusa convincente para Marta.
-No te preocupes por el trabajo. He llamado para decirles que no te sientes bien y que hoy no vas a ir. - me dijo esa voz varonil que empezaba a ser familiar.
-Pero... ¿Qué has hecho qué?- casi grité.
-No te desates, ni te vistas. En la puerta tienes algo para ti. Úsalo frente a la ventana del comedor.
La situación era irreal. Un desconocido acosándome y yo obedeciendo sus ordenes. Mi mente decía no mientras me dirigía a la puerta. ¿Y si me veían los vecinos desnuda? Abrí y cogí la caja que había sobre el felpudo. Cerré rápidamente y cometí mi tercer error: dejarme llevar.
Acerque una silla a la ventana, rasgue el envoltorio y saque un vibrador de tamaño mediano. Lo miré incrédula mientras notaba como mi sexo se mojaba. La situación me excitaba. No se veía a nadie en las ventanas del edificio de enfrente. Me senté y empecé a acariciar mi clítoris con el objeto notando como se endurecía y los flujos mojaban el aparato. Poco a poco lo introduje en mi sexo. ¿Me estaría mirando? Abrí completamente las piernas mientras metía y sacaba el juguete. Me estaba exhibiendo descaradamente y eso me ponía más. Mi cuerpo se tenso y no pude evitar gritar cuando el orgasmo más intenso de mi vida anulo todos mis sentidos. El vibrador cayó al suelo y a mi me falto poco para no caerme de la silla. Me quedé así, desmadejada, con los ojos cerrados hasta que sonó de nuevo el teléfono.
-No me equivoque contigo, eres toda una zorrita.- No supe que contestar. El placer se transformaba en vergüenza.
-No dices nada... pero sigues mostrándome tu sexo por lo que no creo haberme equivocado contigo. - Cerré las piernas de golpe. El corazón me latía cada vez más rápido.
-Vaya... ¿No te gusta que te mire? Yo creo que si. Voy a hacerte una propuesta. La aceptes o no, será la última vez que te moleste. Puedes estar segura que no voy a espiarte, ni acosarte más decidas lo que decidas.
-Voy a denunciarte- logré decir.
-Esta bien, haz lo que quieras pero escuchame primero: Cuando cuelgue, te desataras las manos y así, tal y como estas, abrirás la puerta de tu casa. Quiero que te vendes los ojos con ese pañuelo negro que sueles usar y me esperes arrodillada frente al sofá, con la cabeza apoyada en el asiento y las piernas bien separadas de modo que cuando entre a la sala lo primero que vea sea tu sexo mojado. Si cuando llegue tu puerta esta cerrada, entenderé que me he equivocado y nunca mas sabrás de mi. Si, por el contrario, has hecho lo que te pido. Te follare como nunca lo han hecho antes. Te correrás hasta que no puedas más y me supliques que pare. Eso si, a partir de ese momento, seras mía. Estarás dispuesta a hacer lo que te pida en cualquier momento sin cuestionarlo. Seras la zorra que siempre has querido ser y disfrutaras con ello.
El tut-tut del teléfono logro sacarme del trance y por fin me levante de la silla. Como una autómata me desate las manos, frote las muñecas entumecidas y me dirigí a la puerta y cometí mi último y definitivo error: la abrí dejándola entreabierta.
Oí sus pasos antes de que entrara, todo mi cuerpo se extremeció. Mi sexo volvía a estar empapado y notaba pinchacitos en el clítoris ansioso de nuevas caricias. El suelo estaba frío pero mis sentidos se concentraban en los pasos que se acercaban a mi. Un gemido escapo de mi boca cuando hundió sus dedos en mi sexo. Durante horas no se oyó otra cosa que gemidos, jadeos y gritos. Me gozo de todas las maneras posibles y mi cuerpo agotado le seguía pidiendo mas. Su lengua recorrió mi piel, sus manos me acariciaron, me agarraron con fuerza, me azotaron, me beso, me chupo, me mordió, penetro cada uno de mis agujeros ansiosos por tenerle y se vació sobre mi, como marcando su mercancía. Me poseyó, me sometí.
La primera carta apareció hace una semana y hoy solo vivo para él. Marta me mira desde su mesa. -Estas muy cambiada, ya me contaras que te ha pasado-me ha dicho esta mañana guiñándome un ojo. ¿Como explicarle que soy feliz cumpliendo los caprichos de un hombre del cual no se ni tan siquiera su nombre? ¿Cómo decirle que en este mismo momento solo pienso en llegar a casa y dejarme follar a su antojo? ¿Cómo me trataría si supiera que salgo de casa todos los días sin ropa interior y con un huevo vibrador en la vagina que me mantiene excitada continuamente?
Faltan dos horas para las siete. Hoy, él me esperará en la puerta. Quiere follarme en los lavabos de la empresa para que recuerde en todo momento la puta que soy. No sé como me lo voy a montar para colarlo en el edificio sin que nadie lo sepa. Estoy muy excitada, la vibración del aparatito hundido en mi sexo se hace insoportablemente placentera y hago esfuerzos para no correrme aunque solo pienso en eso. Intento concentrarme en la pantalla del ordenador. ¡Faltan dos horas para las siete!

domingo, 2 de diciembre de 2007

Literatura erótica

Para los aficionados/as a la literatura erótica os dejo algunos títulos interesantes:

Historia de cómo Mary, la protagonista de esta historia y la misma narradora del libro, pasa de ser una esposa y madre ejemplar y recatada, a una mujer multiorgásmica, feliz, satisfecha... E infiel.

Una pareja de cibernautas lleva el amor a su máxima expresión, desencadenando pasiones que ellos mismos no logran entender ni dominar.

Dominantes y sumisos, vencedores y vencidos, poderosos y humildes habitan en un mismo mundo, a veces en un mismo espacio, en ocasiones en una misma carne. El Sado Indoloro relata las vivencias de un ser dominante y sus relaciones con personas sometidas a su voluntad.
Sir God, amo y señor en su dimensión habitada por mujeres fuertes y sumisas, se ve contrastado por la figura de David. Pero en el fondo ¿quién es quién?, ¿podría existir uno sin el otro? ¿Dónde, si no en un espacio tan pequeño como es el del ser humano, podrían habitar a la vez ambos seres?
La voluntad de poder, el erotismo y la dualidad humana son los temas -excelentemente tratados- de este libro.

sábado, 1 de diciembre de 2007

kamasutra

Todos hemos oído hablar de este libro, algunos lo hemos leído, otros ojeado sus imágenes pero ¿sabemos realmente de lo que se trata?

Si preguntáramos por ahí, la mayoría de personas nos dirían que es una lista de posturas sexuales y la realidad es bien distinta. Se trata de una obra literaria hindú de gran valor que analiza la sexualidad humana y da una serie de consejos sobre como cortejar, como solucionar discusiones, como seducir, técnicas amatorias sobre como besarse, como acariciarse...

La sexualidad en este libro es tratada de una forma natural sin ningún tipo de tabues (Y eso que se escribió en el s. IV d.C) y eso provoca que, desde el punto de vista occidental, algunas de las cosas nos puedan parecer extrañas o incluso jocosas. Tened en cuenta que siglos de educación cristiana (totalmente restrictiva en temas de sexo) es una pesada herencia.


Yo os animo a leer esta magnifica obra y para los más perezos@s os pongo un par de enlaces a webs que tratan sobre el tema y que son de lectura más fácil.





KAMASUTRA.OPENFUN.ORG es una web sobre el tema en inglés. No os preocupéis si no sabéis el idioma porque encontrareis una serie de imágenes animadas que os pueden resultar muy útiles.

KAMA-SUTRA-KAMASUTRA.COM es una de las webs en español más completas sobre el tema. No podéis dejar de verla.

KAMASUTRALESBICO.NET página que entre otras cosas, recoge una serie de posturas para amantes homosexuales. Aunque va dirigida a un sector concreto de población, creo que es interesante para todos y todas.

Si estáis pensando comprar el libro, aquí encontraréis varios, para poder elegir:

martes, 27 de noviembre de 2007

Hormigas en el estómago

Entre copas y risas has vuelto a hacerlo. ¡Qué malvada eres!
-Te quiero mucho- dices dándome un pico y las hormigas vuelven a recorrer mi estómago. Sabes de sobra que me muero por besarte, por tocarte, por acariciarte y juegas conmigo a un sí es o no es.
¿Cuánto hace que nos conocemos? Seis, ocho, diez años y sigues tan deslumbrarte como siempre. Y lo sabes, canalla. Y lo explotas a conciencia exhibiendo tu pecho con generosos escotes y luciendo tus largas piernas apenas cubiertas por algo a lo que tu llamas falda y que yo siempre he pensado que no era más que un cinturón ancho.
No te imaginas el trabajo que me cuesta reprimirme y no meter mi mano entre tus piernas cada vez que te sientas a mi lado de forma desenfadada, dejando entrever algo más que tus muslos mientras te ríes de algún chiste tonto de tu chico o del mío.
He soñado tantas veces con tocar tus pechos, que el día en que me pediste que te pusiera bronceador casi me desmayo de placer al notar tu piel ardiendo bajo mis manos.
Y mira lo que te digo, tienes suerte de que sea una mujer responsable y un tanto estoica, porque ese día, te lo juro, no hubiera dejado un centímetro de tu piel sin lamer. Y quien sabe, ¡Igual te hubiera gustado!
Cuando te veo bailando, contoneándote como una hurí frente a mi, me asaltan todo tipo de pensamientos y ninguno casto, te lo puedo asegurar. Y más, cuando me guiñas un ojo, cojes mi mano y me dices al oído -Vamos a ponerlos cachondos- e inmediatamente pegas tu cuerpo al mío bailando una especie de lambada-reggaton.
¡A mi si que me pones cachonda! Con esa forma de restregar tu cuerpo con el mío y ese olor mezcla de perfume y sudor que emana tu cuerpo. Te comería a besos.
Si supieras la de veces que te he hecho el amor en mis sueños, no me darías piquitos en los labios tan alegremente.
Te he bañado deslizando la esponja por tu espalda inacabable, rozando tus pechos, acariciando el interior de tus muslos y provocándote un orgasmo tras otro al acariciarte.
Te he atado en mi cama y he enterrado mi cabeza en tus piernas, bebiéndote hasta hacerte gritar de placer.
Te he penetrado una y otra vez con mis dedos ansiosos, mientras gemías sin parar.
He jugado a llevarte al límite con mis caricias hasta hacerte suplicar que te follara de una vez.
Pero claro... ¡Cómo vas a saber tú todo esto! Tan sólo soy tu amiga. Una amiga callada y fiel con la que reírse, hablar y tomar un café y a la que de vez en cuando te encanta provocar porque...
en el fondo, lo sabes y te encanta. ¡Bruja!
Has vuelto al lado de tu chico, el mío acaricia mi mano, las hormigas se calman, el sabor de tus labios desaparece. Todo sigue igual.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Lencería de Navidad en tu talla

Se acerca la Navidad y además de las reuniones familiares es tiempo de seducir y estar más guapa que nunca. ¿Qué tal estrenar algo muy sexy para sorprender? Aquí tenéis algunas ideas.
Para saber más o comprarlos, no tenéis más que pinchar en la imagen.


Babydoll en encaje y satén con finos tirantes. Incluye tanga y gargantilla de encaje.
Dispones de tallas hasta la 4X y se puede escoger en color rojo, negro o blanco.

Babydoll en tejido transparente con copas abiertas y microtanga a juego.
Dispones de tallas hasta la 4X y se puede escoger en color rojo, negro, blanco y purpura.

Babydoll en chiffon con detalle de satén y aplique de inspiración oriental. Incluye preciosa gargantilla a juego y tanga. Dispones de tallas hasta la 4X y se puede escoger en color rojo y negro.



Y para acompañar unos zapatos muy, muy fetichistas:


Sandalia de charol con plataforma y tacón de 15,24 cm.Entrelazada en la parte frontal y abierta por detrás. Disponible en tallas de la 35 a la 44 y en los colores rojo, negro y blanco.

Sandalia de plataforma transparente con un tacón de 17,78 cm.en la parte frontal cubierta de purpurina con detalle de nudo. Disponible en tallas 35 a 42 y en los colores rojopurpurina, negropurpurina, blancopurpurina.

Sandalia de charol con plataforma y tacón de 19,05cm .En la parte frontal de charol y con cierre en el tobillo con detalle de hebilla. Disponible en tallas de 35 a 42 y en los colores rojo, negro, blanco y transparente



Espero que os haya gustado y os animéis a usar este tipo de prendas. ¡Es divertido romper la monotonía!
Pronto más y si estáis impacientes o tenéis otras tallas podéis pinchar aquí:

Bolas de geisha

Hoy quiero hablaros de las bolas de geisha o bolas chicas como se las conoce coloquialmente.
Este juguete erótico es el único que, además de proporcionar placer, tiene también una función terapéutica.
Origenes
Son de origen oriental. Llamadas bolas Ben Wa fueron utilizadas por las geishas, cortesanas japonesas, para tener control absoluto sobre su estómago, según indicación de los guerreros que marchaban a sus cruzadas militares y ansiaban alcanzar rápidamente el orgasmo.
¿En que consiste?
Como veis en la imagen, se trata de dos bolas generalmente de plástico que contienen en su interior otras bolas más pequeñas metálicas creando un vacío en el interior. Van enlazadas entre si por un cordón que acaba en una anilla.
Mediante el movimiento las bolas interiores golpean con las exteriores y realizan una especie de efecto vibratorio.
¿Cómo se coloca?
Se introducen en la vagina previamente lubrificadas. Primero una, dejando que los músculos vaginales se adapten y luego la otra.
Una vez colocado es invisible, solo asoma el cordón, como un tampón, por lo que se puede llevar en cualquier ocasión (casa, trabajo, fiesta...)
¿Qué es lo que provoca?
El frotamiento de las bolas provoca vibraciones internas, lo que produce un efecto de excitación y una gran sensación de placer, en oleadas sucesivas, mientras se llevan puestas.
No es aconsejable llevarlas al trabajo si no se tiene un poco de dominio de las sensaciones aunque tampoco provoca orgasmos constantes.
El quid de la cuestión es el morbo de saber que se llevan puestas y nadie lo sabe y el permanente estado de excitación que provocan.
Las personas que realizan practicas de dominación o sadomasoquistas también las colocan dejando una afuera para provocar no sólo excitación si no también incomodidad en la sumisa.
Existen unas bolas más pequeñas para uso anal. En este caso, lentamente introducirlos, y cuando el orgasmo se pone en marcha, hacerlos sacar uno a uno, bastante rápidamente. La contracción de los músculos del esfínter aumenta a la intensidad del orgasmo.
¿Por qué tiene un uso terapéutico?
Muchos médicos las recomiendan para prevenir la incontinencia urinaria tan típica de las mujeres y para reforzar y recuperar los músculos pélvicos después del parto.
Recomendaciones:
No llevarlas si se va a realizar alguna actividad deportiva.
Extremar la higiene, lavándolas después de cada uso.
No compartirlas con nadie.

Si te han gustado y estas interesado en comprarlas te recomiendo el modelo de la imagen, SMARTBALLS ROJO Y PLATA
(De latex perlado, miden 4cm y no tienen vibración) de la casa Fun Factory una de las más recomendadas en juguetes eróticos.
Puedes adquirirlo clicando el siguiente enlace:
SMARTBALLS ROJO Y PLATA


jueves, 22 de noviembre de 2007

Tupper Sex

El lunes estuve en una reunión de lo que se ha dado por llamar Tupper sex.
¿Qué es el Tupper sex? Pues básicamente una reunión de amigas para asistir a la presentación de productos eróticos.
Imagino que a los chicos se os estarán poniendo los ojos como platos y a más de uno le gustaría asistir o mirar por una cerradura porque ya se sabe que cuando se juntan varias mujeres para hablar de sexo, la cosa suele acabar en desmadre.
No voy a hablar ahora de la liberación de la mujer (porque no sé yo si realmente estamos liberadas) pero si creo que este tipo de reuniones ayudan mucho a liberar la mente y desterrar más de un tabú.
No es muy habitual que las mujeres frecuenten sex-shop porque no se sienten cómodas. La sociedad siempre ha calificado a estos sitios como pecaminosos y eso pesa. Sin embargo la curiosidad por experimentar y vivir nuevas sensaciones ha hecho que muchas mujeres estén deseando asistir a este tipo de reuniones y comprar algún juguete que otro.
Mi experiencia ha sido muy positiva. Me reí mucho, aprendí algo y compre un par de cosillas para mi ajuar erótico (¡Muerte a la monotonía!).
He encontrado un vídeo que muestra como son este tipo de reuniones, espero que os guste y ya sabéis si os animáis, hay muchas empresas que realizan esta actividad.

¡Ah, por cierto, también hacen reuniones para parejas!